Una intensa ola de calor que azota Europa occidental está provocando medidas preventivas en varios países. En París, la Torre Eiffel ha cerrado sus puertas antes de lo habitual debido a las altas temperaturas. España ha cancelado las celebraciones masivas en las calles con motivo de la Copa Mundial, priorizando la seguridad de los aficionados. Las autoridades europeas están en alerta máxima ante el riesgo de incendios y problemas de salud relacionados con el calor. Se espera que las temperaturas sigan elevándose en los próximos días, lo que podría llevar a nuevas restricciones y precauciones. Esta situación pone de manifiesto la creciente vulnerabilidad de Europa ante los fenómenos meteorológicos extremos. La seguridad pública es la principal preocupación de los gobiernos afectados.
