La sequía que afecta a gran parte de Europa está generando serias dificultades para los agricultores, quienes se enfrentan a la escasez de agua y alimento para su ganado. Esta situación ha reducido la oferta de alimento en el mercado, provocando un aumento significativo de los precios. Agricultores como Jiří Kunc se ven obligados a reducir gradualmente el tamaño de sus rebaños para poder alimentar a los animales que les quedan. Kunc ya ha tenido que disminuir su ganado en veinte cabezas. La falta de pasto y la imposibilidad de acceder a las reservas de invierno de forraje complican aún más el panorama para los ganaderos. Esta crisis amenaza la producción agrícola y la sostenibilidad del sector en la región.