Europa y Norteamérica enfrentan una ola de incendios forestales de gran magnitud, exacerbada por las intensas olas de calor. Grecia se encuentra particularmente afectada, luchando contra múltiples focos ígneos que han provocado evacuaciones y daños significativos. Los incendios, impulsados por fuertes vientos y temperaturas récord, amenazan comunidades y ecosistemas valiosos. Canadá también sufre incendios sin precedentes, con millones de hectáreas ya quemadas y una calidad del aire comprometida. Las autoridades atribuyen el aumento de la frecuencia e intensidad de estos incendios al cambio climático. La situación exige una respuesta coordinada a nivel internacional para mitigar los efectos y prevenir futuros desastres. Se espera que las condiciones persistentes continúen alimentando los incendios en los próximos días.