Francia enfrenta una ola de calor sin precedentes, con temperaturas que superan los 40 grados Celsius en varias regiones. Esta situación ha provocado una alerta sanitaria y ha motivado una reunión de emergencia entre los ministros de Salud e Interior para coordinar una estrategia de respuesta. Además del calor extremo, el país se ve afectado por tormentas peligrosas acompañadas de vientos de hasta 100 km/h. Se espera que las altas temperaturas persistan en los próximos días, extendiéndose también a Italia y España. Las autoridades instan a la población a tomar precauciones para evitar golpes de calor y otros efectos adversos. La intensidad de esta ola de calor recuerda a las condiciones climáticas propias del continente africano.
