Una intensa ola de calor azota Europa, con temperaturas que superan los 36-37°C en algunas zonas de Italia, afectando la vida cotidiana y el turismo. En respuesta a los incidentes relacionados con el calor y el consumo de alcohol, las autoridades francesas han implementado restricciones temporales en la venta de alcohol en ciertas áreas. La medida busca prevenir desórdenes públicos y garantizar la seguridad de los ciudadanos durante la ola de calor. El fenómeno meteorológico extremo está generando preocupación por la salud pública y el impacto en diversos sectores. Se espera que las altas temperaturas persistan en los próximos días, lo que podría intensificar las medidas de precaución. Las autoridades recomiendan a la población mantenerse hidratada y evitar la exposición prolongada al sol.
