La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha emitido una alerta urgente, calificando la actual ola de calor que afecta a Europa como una emergencia sanitaria. La OMS enfatiza que el fenómeno trasciende las condiciones climáticas habituales, representando un riesgo significativo para la salud pública. Francia y el Reino Unido se encuentran entre los países más afectados por las temperaturas extremas. En Gales, se prevé que las temperaturas superen los 40 grados Celsius. Como medida preventiva, se ha suspendido la ceremonia del cambio de guardia en el Palacio de Buckingham en Londres, evidenciando la gravedad de la situación. Las autoridades sanitarias instan a la población a tomar precauciones para evitar golpes de calor y otros problemas relacionados con el calor.