Francia enfrenta una crisis climática severa con al menos 18 víctimas mortales debido a las altas temperaturas. Entre los fallecidos se encuentran dos niños que murieron tras quedar atrapados en un vehículo bajo el sol. Ciudades como Burdeos y Poitiers han registrado máximos históricos de temperatura, mientras que París se acerca a su día más caluroso de junio. Esta situación se enmarca en una ola de calor generalizada que afecta a gran parte del continente europeo. Las autoridades sanitarias permanecen en alerta ante el riesgo de más muertes relacionadas con el estrés térmico. El fenómeno subraya la vulnerabilidad de la infraestructura y la salud pública frente al calentamiento global. Se recomienda a la población extremar las precauciones y mantener la hidratación constante.
