Europa enfrenta una intensa ola de calor, con temperaturas que superan los 40°C en varias regiones. La situación es particularmente crítica para grupos vulnerables, como ancianos y niños pequeños. Las autoridades sanitarias emiten alertas y recomiendan medidas preventivas para evitar golpes de calor y deshidratación. Se espera que las temperaturas continúen aumentando hasta el fin de semana, complicando la vida cotidiana y afectando a sectores como la agricultura. Los servicios de emergencia están en máxima alerta para responder a posibles incidentes relacionados con el calor. No se prevé un descenso significativo de las temperaturas hasta el sábado o domingo, prolongando el sufrimiento de la población.