Una intensa ola de calor azota Europa, provocando devastadores incendios forestales en varios países. Portugal es la nación más afectada, con más de 13,000 hectáreas de bosque reducidas a cenizas. España, Francia y Grecia también enfrentan incendios y temperaturas extremas que superan los 40 grados Celsius. Las autoridades advierten que esta es solo la primera fase de una temporada de incendios que se prevé prolongada y peligrosa. La situación exige máxima precaución y recursos para combatir los focos de incendio y proteger a las poblaciones en riesgo. El calor extremo agrava la sequedad del terreno, creando condiciones ideales para la rápida propagación de las llamas. Se espera que las altas temperaturas continúen en los próximos días, complicando aún más la lucha contra el fuego.