El panorama geopolítico energético en Eurasia está experimentando una transformación significativa. Tradicionalmente, el poder se medía por la abundancia de recursos, como las reservas de petróleo y gas en el Golfo Pérsico y el suministro ruso a Europa. Países como Kazajistán y Turkmenistán ejercían influencia en función de su capacidad de extracción. Sin embargo, esta dinámica está cambiando; ahora, las rutas de transporte de energía se han convertido en un nuevo campo de batalla geopolítico. El control y la seguridad de estos corredores energéticos son cruciales. Este cambio implica que la influencia ya no depende únicamente de la cantidad de recursos disponibles, sino también de la capacidad de transitar y proteger esas fuentes de energía. El artículo, publicado por The Astana Times, explora esta nueva realidad en Eurasia.

English
Français
Español
हिन्दी
中文