El telescopio espacial Euclid ha logrado un hito en la exploración del universo al descubrir dos cuásares extremadamente distantes. La luz de estos objetos cósmicos comenzó su viaje cuando el universo tenía apenas 670 millones de años. Este descubrimiento proporciona una ventana única al universo temprano, permitiendo a los científicos estudiar las condiciones prevalecientes poco después del Big Bang. Los cuásares, brillantes núcleos galácticos activos alimentados por agujeros negros supermasivos, actúan como faros cósmicos a distancias inmensas. El hallazgo de estos cuásares distantes ayudará a comprender mejor la formación y evolución de las primeras galaxias. Los datos recopilados por Euclid prometen revolucionar nuestra comprensión del universo primitivo y su expansión.