La Unión Europea ha debilitado su último paquete de sanciones contra Rusia tras advertencias de que prohibir a empresas griegas transportar gas ruso podría beneficiar a China. Específicamente, se temía que China pudiera adquirir activos navieros estratégicos utilizados en el transporte de gas natural licuado (GNL). Para superar el veto griego al vigésimo primer paquete de medidas, los estados miembros de la UE han acordado permitir que los operadores europeos continúen transportando GNL ruso a terceros países durante un año. Esta decisión busca evitar que China se aproveche de las sanciones occidentales. Funcionarios justificaron la medida argumentando la importancia de mantener el control de activos clave frente a la creciente influencia china en el sector energético. La flexibilización de las sanciones refleja la compleja dinámica geopolítica y económica en juego.