La Unión Europea impuso sanciones sin precedentes a Rusia tras la invasión de Ucrania, incluyendo la prohibición de importar acero ruso. Sin embargo, se mantuvo una excepción que ha permitido que millones de toneladas de acero ruso sigan entrando en los países de la UE anualmente. Esta laguna en las sanciones ha sostenido un comercio multimillonario con Rusia a pesar de las restricciones iniciales. Recientemente, se están tomando medidas para cerrar esta brecha y eliminar completamente el comercio de acero ruso. La persistencia de este comercio ha generado cuestionamientos sobre la efectividad de las sanciones europeas y la implementación de las mismas. Se espera que las nuevas medidas pongan fin a esta situación, endureciendo las restricciones comerciales contra Rusia. El impacto de estas acciones en el mercado del acero europeo aún está por verse.