Suecia, los Países Bajos, España y Polonia están presionando a la Unión Europea para que reexamine la posibilidad de utilizar los activos rusos congelados para financiar la reconstrucción de Ucrania. La iniciativa, que había sido detenida hace ocho meses debido a la oposición de Bélgica, busca movilizar miles de millones de euros en fondos rusos bloqueados. Estos países argumentan que Rusia debe ser responsable de los daños causados por su invasión y que sus propios activos pueden contribuir a la recuperación ucraniana. La propuesta implica explorar mecanismos legales para redirigir los ingresos generados por estos activos congelados. El resurgimiento de esta idea subraya la creciente frustración con la lentitud en encontrar formas de ayudar financieramente a Ucrania. Se espera que la discusión sea compleja, dada la necesidad de consenso entre todos los estados miembros de la UE.