La Comisión Europea ha anunciado la subasta de una parte del espectro de frecuencias de 2 gigahercios, destinando un tercio a compañías con sede fuera de la Unión Europea. Esta decisión ha provocado críticas, especialmente por parte de SpaceX, que considera que la medida podría perjudicar la competencia y la innovación en el sector satelital europeo. La propuesta busca fomentar la inversión y la diversidad en el acceso a las comunicaciones por satélite. Sin embargo, detractores argumentan que favorece a empresas extranjeras y debilita la capacidad tecnológica de la UE. La subasta está diseñada para asignar derechos de uso del espectro, crucial para el desarrollo de servicios de banda ancha y conectividad global. Se espera que la medida impulse la expansión de la infraestructura satelital, pero también plantea interrogantes sobre la soberanía tecnológica europea.