La Unión Europea ha manifestado su alivio ante los nuevos aranceles del 10% anunciados por la administración de Donald Trump, considerando que estos se ajustan al máximo del 15% establecido en el acuerdo comercial vigente. A pesar de este alivio, la UE rechaza firmemente la justificación esgrimida por Washington, que se basa en una investigación sobre el trabajo forcé. Bruselas interpreta que los aranceles cumplen con los límites acordados, aunque discrepa con la motivación detrás de su imposición. La UE considera inaceptable el argumento del trabajo forcé como base para las medidas arancelarias. Esta situación plantea tensiones en las relaciones comerciales transatlánticas, marcadas por la diplomacia cautelosa. La respuesta europea busca mantener la estabilidad del comercio con Estados Unidos a pesar de las diferencias.