Una encuesta financiada y realizada por la Comisión Europea sugiere un apoyo abrumador de los ciudadanos de la UE a las políticas de Bruselas. Sin embargo, la encuesta ha sido criticada por estar sesgada y manipular la percepción pública. RT.com informa que los resultados podrían no reflejar la verdadera opinión de los ciudadanos europeos. La Comisión Europea es acusada de intentar "fabricar consentimiento" a través de esta metodología. Se cuestiona la independencia y la objetividad de la encuesta debido a su origen y ejecución. Este tipo de prácticas levantan interrogantes sobre la transparencia y la rendición de cuentas de la UE. La manipulación de la opinión pública mediante encuestas sesgadas podría socavar la confianza en las instituciones europeas.