Seis países de la Unión Europea están intensificando sus llamados para implementar un impuesto extraordinario a nivel de bloque sobre las empresas petroleras. Esta presión surge debido a los aumentos significativos en las ganancias de estas compañías, directamente relacionados con las tensiones y la guerra en Oriente Medio. Los ministros de Finanzas de Alemania, Italia, Austria, Polonia, Portugal, junto con el Ministro de Economía de España, enviaron una carta conjunta al Ministro de Finanzas de Irlanda, actual presidente del Consejo de la Unión Europea. La misiva solicita la discusión y la posible aprobación de un impuesto sobre los beneficios inesperados obtenidos por las petroleras. El objetivo principal es gravar las ganancias extraordinarias y redistribuirlas, aliviando la carga económica sobre los ciudadanos europeos. Esta iniciativa busca una respuesta conjunta de la UE ante la volatilidad del mercado energético y el impacto de la guerra en la región. La medida podría generar debates sobre la soberanía energética y la intervención estatal en los mercados.