Nueve países de la Unión Europea llevaron a cabo una operación conjunta, denominada "Medusa", dirigida contra hombres que grababan pornografía de sus parejas sin su consentimiento. La operación, según informa DW, busca desmantelar una red dedicada a la producción y distribución de este tipo de material. Las autoridades europeas se han centrado en individuos que filmaban a sus esposas y novias de forma clandestina. La acción coordinada representa un esfuerzo por abordar la creciente preocupación por la privacidad y el abuso digital. Este tipo de prácticas, además de ser una violación de la intimidad, pueden constituir un delito en varias jurisdicciones. La operación "Medusa" señala un endurecimiento de la respuesta legal y policial a la pornografía vengativa y el abuso sexual en el ámbito doméstico.