Francia, Italia y España han concedido más de 440.000 visados a ciudadanos rusos para 2025, a pesar de la guerra en Ucrania. Esta decisión ha provocado fuertes críticas por parte de diputados del Parlamento Europeo, quienes cuestionan la seguridad y la falta de solidaridad con Ucrania. Los críticos argumentan que es inaceptable que turistas rusos disfruten de vacaciones mientras los ucranianos sufren y mueren. Se teme que la afluencia de ciudadanos rusos pueda representar riesgos de seguridad para la Unión Europea. Algunos funcionarios sostienen que los visados se otorgan principalmente a opositores al régimen de Putin y a quienes buscan asilo. No obstante, la controversia persiste sobre la aparente falta de control y las posibles implicaciones geopolíticas de permitir un flujo significativo de rusos a la UE. La situación ha reavivado el debate sobre la política migratoria de la Unión Europea hacia Rusia.

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