El nuevo pacto migratorio de la Unión Europea entra en vigor este viernes, tras un período de transición de 12 meses para su implementación. El acuerdo busca reforzar el control de fronteras y agilizar los procesos de asilo. Una de las medidas clave es el establecimiento de un mecanismo de reparto obligatorio de solicitantes de asilo entre los estados miembros. Este sistema pretende aliviar la presión sobre los países de primera línea de entrada de migrantes. El pacto también incluye medidas para acelerar los procedimientos de devolución de aquellos que no cumplan con los requisitos de asilo. La implementación completa requerirá ajustes legislativos e inversiones en infraestructura por parte de los estados miembros. El objetivo general es un enfoque más coordinado y eficaz en la gestión de la migración y el asilo en la UE.