La Unión Europea ha aprobado una nueva legislación migratoria que busca acelerar los procesos de deportación de migrantes irregulares. La normativa contempla la creación de “centros de retorno” fuera del territorio europeo, donde se gestionarán las devoluciones voluntarias y forzosas. Se priorizará la rapidez en los procedimientos de expulsión, simplificando los trámites legales. Cinco países, incluyendo Grecia, ya han iniciado conversaciones para implementar estos nuevos mecanismos. La legislación busca una gestión más eficaz de los flujos migratorios y un mayor control de las fronteras exteriores de la UE. Se espera que la nueva política entre en vigor en los próximos meses, generando debate sobre su impacto en los derechos de los migrantes. La UE argumenta que esta medida es necesaria para combatir la inmigración ilegal y gestionar de forma más ordenada la llegada de personas.