La Unión Europea ha decidido extender las sanciones económicas contra Rusia por un año, en respuesta a la guerra en Ucrania, marcando la primera vez que se alarga este tipo de medidas por un período tan prolongado. La decisión se tomó durante una cumbre en Bruselas, donde el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, solicitó un nuevo paquete de ayuda invernal que incluya gas, combustible diésel y equipos energéticos, así como un aumento en el suministro de armas. Zelenski instó a los países de la UE a intensificar la presión sobre Rusia y expresó su esperanza de que el conflicto pueda llegar a su fin antes del invierno, argumentando que la defensa de Ucrania beneficia a toda Europa. La extensión de las sanciones se produce en un contexto de nuevas medidas similares anunciadas por países como Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido. Sin embargo, la cumbre también reveló tensiones internas, con Alemania expresando su descontento por una iniciativa del presidente del Consejo Europeo, António Costa, de establecer contactos con el Kremlin para posibles negociaciones futuras, considerándola "no coordinada" e "poco profesional". A pesar de esto, la UE reafirma su compromiso con Ucrania y considera su posible adhesión a la Unión.