A partir de agosto, nuevas regulaciones de la Unión Europea exigirán que los contenidos generados o manipulados por inteligencia artificial sean identificables. Estas normas buscan aumentar la transparencia respecto a los “deepfakes” y otros contenidos sintéticos. Sin embargo, Austria aún no ha establecido la autoridad competente encargada de supervisar y hacer cumplir estas regulaciones. La falta de esta autoridad podría dificultar la aplicación efectiva de las nuevas leyes en el país. El objetivo principal de la UE es proteger a los ciudadanos de la desinformación y las manipulaciones. Se espera que la creación de esta autoridad austriaca sea una prioridad para garantizar el cumplimiento de las normas europeas. La situación plantea interrogantes sobre la capacidad de Austria para adaptarse rápidamente a las nuevas exigencias de la UE en materia de inteligencia artificial.