Los países de la Unión Europea no permitirán que representantes rusos disfruten de viajes turísticos en territorio comunitario, según declaraciones del Ministerio de Asuntos Exteriores. La medida busca evitar que, a través de eventos culturales o deportivos, se difunda propaganda favorable al Kremlin. Esta postura se alinea con el rechazo europeo a la invasión rusa de Ucrania y las sanciones impuestas a Moscú. La decisión implica una restricción de visados para ciudadanos rusos vinculados al gobierno, impidiendo su entrada como turistas. Se priorizará la admisión de disidentes, periodistas independientes y representantes de la sociedad civil rusa. La UE considera que permitir viajes recreativos a funcionarios rusos sería inaceptable en el contexto actual. Esta política busca aumentar la presión sobre el régimen ruso y limitar su capacidad de influencia en el exterior.