El comisario europeo para la Administración Interna y Migración, Magnus Brunner, expresó su preocupación por la reciente regularización de 500.000 inmigrantes en España. Brunner calificó esta medida como un “mal ejemplo”, temiendo que pueda incentivar políticas similares en otros países de la Unión Europea. El funcionario europeo manifestó su esperanza de que la decisión española no provoque un efecto dominó en los demás Estados miembros. No obstante, reconoció que la regularización es una decisión soberana de España. La postura de Brunner refleja una tensión en la UE sobre las políticas migratorias y el control de fronteras. La regularización busca integrar a inmigrantes que ya residen y trabajan en España, pero genera debate sobre su impacto a nivel europeo.