Un reciente estudio de la Universidad de Tallin revela que, si bien una gran cantidad de estonios mayores de 50 años recurren a internet para informarse sobre salud, muchos carecen de las habilidades necesarias para evaluar la fiabilidad de la información que encuentran. La investigación destaca una brecha en la capacidad de discernir fuentes confiables de contenido engañoso o impreciso en línea. Esto plantea preocupaciones sobre la aplicación efectiva de la información sanitaria obtenida, pudiendo afectar negativamente la toma de decisiones relacionadas con la salud. El estudio no especifica el porcentaje exacto de personas con dificultades, pero sí subraya la necesidad de mejorar la alfabetización digital en este grupo demográfico. Los investigadores sugieren que se requieren iniciativas para capacitar a los adultos mayores en la evaluación crítica de la información en línea. La creciente dependencia de internet para la salud exige una mayor atención a la seguridad y la veracidad de los recursos digitales.