Un exmiembro de las Fuerzas de Defensa de Estonia se encuentra actualmente en una prisión rusa, acusado por el FSB de planear luchar en Ucrania. La familia del detenido afirma que la confesión fue obtenida bajo coacción. El FSB, el servicio de seguridad de Rusia, sostiene que el hombre tenía intenciones de unirse a las fuerzas que combaten en Ucrania. Los familiares niegan rotundamente estas acusaciones, denunciando un proceso injusto y presiones para incriminarlo. La situación ha generado preocupación en Estonia y ha intensificado las tensiones entre Estonia y Rusia. Se desconoce la duración de la condena impuesta al exsoldado en Rusia. Este caso plantea interrogantes sobre el respeto a los derechos de los detenidos y la transparencia de los procesos judiciales en Rusia.