Hanno Zingel, asesor del Ministerio de Clima de Estonia, ha resaltado la importancia de las turberas estonias como uno de los ecosistemas más valiosos del país. Estas zonas húmedas no solo ofrecen paisajes únicos y llamativos, sino que también desempeñan un papel crucial en la regulación hídrica. Las turberas actúan como reservorios naturales de agua, almacenándola y filtrándola, contribuyendo a la calidad de este recurso esencial. Zingel enfatizó su valor ecológico, subrayando la necesidad de su conservación. La preservación de las turberas es fundamental para mantener la biodiversidad y los servicios ecosistémicos que ofrecen a Estonia. Su protección asegura un futuro sostenible para el país.