La policía de Estonia detuvo a 63 migrantes ilegales la semana pasada, casi duplicando las cifras del año anterior. Las autoridades atribuyen este incremento a la presión migratoria en la frontera entre Letonia y Bielorrusia. Se espera que la situación continúe mientras las condiciones climáticas sean favorables. El flujo de migrantes intenta ingresar a la Unión Europea a través de esta ruta. La policía estonia está reforzando la vigilancia fronteriza para controlar el aumento de intentos de cruce ilegal. Las autoridades prevén que la afluencia disminuirá con la llegada del mal tiempo. Este incidente subraya la creciente preocupación por la gestión de las fronteras en la región.

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