Una nueva encuesta revela que más de la mitad de los residentes en Estonia no practican ninguna religión, pero una gran mayoría aún cree en el destino, poderes superiores, lugares sagrados y la vida después de la muerte. El estudio, encargado por el Ministerio del Interior estonio, indica que Estonia está experimentando un declive en la asistencia a iglesias, más que una pérdida general de creencias. La religiosidad organizada está perdiendo terreno, mientras que la espiritualidad privada, las creencias populares y formas de fe más flexibles permanecen arraigadas en la sociedad. La encuesta, realizada a 1,550 adultos, forma parte de una serie de investigaciones sobre la vida, la fe y la religiosidad que se llevan a cabo en Estonia desde 1995. El informe, titulado “La Identidad Religiosa de la Población de Estonia 2026”, confirma una tendencia al aumento del secularismo sin una pérdida concomitante de la dimensión espiritual.