Estonia llevó a cabo un simulacro a gran escala en Paldiski el miércoles, involucrando a aproximadamente 600 efectivos. El ejercicio se centró en la preparación y respuesta ante un escenario de disturbios civiles masivos. Las maniobras incluyeron la práctica de protocolos de evacuación y la coordinación de esfuerzos en una situación de crisis. El objetivo principal fue evaluar y mejorar la capacidad del país para gestionar posibles alteraciones del orden público. Las autoridades enfatizaron la importancia de la preparación ante escenarios de inestabilidad. El simulacro forma parte de una serie de ejercicios destinados a fortalecer la seguridad nacional y la capacidad de respuesta ante emergencias. Se evaluaron los procedimientos de comunicación y colaboración entre diferentes agencias gubernamentales.