Estonia celebró el 20 de agosto el aniversario de la restauración de su independencia, declarada en 1991 durante un intento de golpe de estado soviético en Moscú. La declaración se produjo en un momento crítico, con tanques soviéticos desplegados y paracaidistas tomando control de la Torre de Televisión de Tallin, buscando silenciar las comunicaciones. A pesar del peligro inminente, políticos y ciudadanos estonios demostraron una firme determinación para defender su soberanía. Voluntarios se congregaron alrededor de la Torre de Televisión, resistiendo la intimidación de las tropas soviéticas. Este acto de resistencia simboliza la lucha de Estonia por la autodeterminación. La fecha representa la recuperación del estado previo a 1940 y un hito fundamental en la historia del país.