Estonia avanza en los preparativos finales para recibir a reclusos provenientes de Suecia, país que enfrenta una crisis de capacidad en sus centros penitenciarios. La legislación necesaria para la transferencia de presos ya está prácticamente completa, faltando únicamente la ratificación presidencial del acuerdo de arrendamiento de las prisiones. Actualmente, se están llevando a cabo procesos de contratación de personal en la prisión de Tartu para hacer frente a la llegada de los nuevos internos. Esta medida busca aliviar la presión sobre el sistema carcelario sueco, mientras Estonia se beneficia económicamente del alquiler de sus instalaciones. Las autoridades estonias aseguran que se cumplirán todos los estándares de seguridad y derechos humanos en la recepción de los presos extranjeros. Se espera que el acuerdo impulse la cooperación bilateral en materia de justicia y seguridad. La implementación total dependerá de la pronta promulgación de la ley por parte del presidente.