Estonia está reforzando sus defensas en su frontera oriental, específicamente en la región de Setomaa. Actualmente, se han excavado más de 10 kilómetros de trincheras antitanque y se han construido 28 búnkeres. Estas fortificaciones forman parte de la llamada Línea de Defensa Báltica, un proyecto de infraestructura defensiva. El objetivo principal es disuadir posibles agresiones y fortalecer la capacidad de defensa del país. Los trabajos de construcción continúan a buen ritmo en esta zona boscosa del sureste de Estonia. La iniciativa refleja la creciente preocupación por la seguridad regional en el contexto geopolítico actual.