Estonia ha decidido extender las restricciones en su frontera oriental, prohibiendo los cruces nocturnos. Esta medida, inicialmente implementada como respuesta a la situación en Ucrania y la presión migratoria, se mantiene vigente para reforzar la seguridad. Las autoridades estonias justifican la extensión argumentando la necesidad de controlar el flujo de personas y prevenir posibles amenazas. La decisión afecta principalmente a los cruces fronterizos terrestres y se aplicará por tiempo indefinido, sujeto a nuevas evaluaciones de la situación. El gobierno estonio asegura que se seguirán monitoreando de cerca los acontecimientos y ajustarán las medidas en función de las circunstancias. Esta política busca disuadir a posibles migrantes ilegales y contrarrestar actividades potencialmente hostiles.