Familiares de Pablo Escobar, el infame capo del narcotráfico, están envueltos en una disputa legal por la herencia de una camioneta Chevrolet Silverado roja. El hermano y el sobrino de Escobar compiten por la posesión del vehículo. Ambos aspiran a exhibirlo en un museo, buscando capitalizar la infamia asociada al nombre del narcotraficante. La camioneta, un objeto simbólico de la época de Escobar en Medellín, ha desatado tensiones entre los herederos. Las negociaciones para llegar a un acuerdo parecen estancadas, lo que podría llevar el caso a los tribunales. La controversia refleja el complejo legado de Escobar y el atractivo macabro que aún genera su figura en Colombia. La resolución del conflicto determinará el futuro de este vehículo icónico y su potencial papel en la narrativa histórica de la ciudad de Medellín.