El presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, insinuó durante su encuentro con Vladimir Putin en Bishkek que Rusia participaría en la expansión nuclear de Turquía. Erdoğan declaró que ambos países explorarían la construcción de plantas adicionales una vez que la central nuclear de Akkuyu, construida por Rusia, entre en funcionamiento. Esta declaración ocurre en un momento en que Turquía evalúa sus necesidades energéticas y diversifica sus fuentes. La colaboración nuclear entre Turquía y Rusia se intensifica con esta posible nueva fase. Los detalles específicos de los futuros proyectos no fueron revelados, pero el diálogo indica un compromiso continuo con la cooperación energética bilateral. Este acuerdo potencial consolida la influencia rusa en el sector energético turco.