El presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, criticó duramente a miembros del Partido Republicano del Pueblo (CHP) por sus llamamientos a protestas callejeras. Durante una ceremonia de reapertura de una mezquita restaurada y una entrega de proyectos, Erdoğan cuestionó si estos políticos actuaban como representantes electos o como militantes. El mandatario acusó a la oposición de buscar un levantamiento popular, afirmando que su partido, el AKP, no permitirá tales acciones. Erdoğan también se refirió a la reciente agitación interna en el CHP, describiéndolo como un "club de lucha" en lugar de un partido político. Sus declaraciones reflejan una escalada en la retórica política en Turquía, con acusaciones mutuas de desestabilización. El presidente enfatizó que la política no debe buscar el caos en las calles.