El futurista ambiental Nicholas King plantea una pregunta provocadora ante la creciente incertidumbre causada por el cambio climático, la pérdida de vida silvestre y los conflictos bélicos: ¿qué pasaría si, en lugar de prever catástrofes, nos concentráramos en planificar un futuro positivo? King argumenta que la humanidad debe dejar de “ensayar el desastre” y empezar a visualizar y trabajar activamente por un futuro que deseamos. Su enfoque se centra en África, un continente particularmente vulnerable a los efectos del cambio climático, pero con un enorme potencial de transformación. La idea central es cambiar la narrativa del futuro, pasando del miedo a la esperanza y la planificación proactiva. Este cambio de perspectiva podría ser crucial para abordar los desafíos globales y construir un futuro más sostenible y equitativo. Su trabajo invita a reimaginar el continente africano y su papel en un futuro global más prometedor.