Autoridades locales en Inglaterra están retirando equipos de aire acondicionado de viviendas particulares. La medida se justifica por incumplimientos con la legislación climática vigente en el país. Se argumenta que estos aparatos contribuyen negativamente a los objetivos de reducción de emisiones. La acción ha generado debate sobre el impacto de la regulación en la comodidad de los residentes. Las autoridades no han especificado el número exacto de aparatos retirados ni los criterios precisos para su remoción. Se espera que esta política impulse la adopción de sistemas de refrigeración más eficientes y sostenibles. El gobierno local busca así cumplir con sus compromisos ambientales y promover una reducción general de la huella de carbono.
