El entrenador de la selección inglesa instó a los padres a justificar la ausencia de sus hijos en la escuela para permitirles asistir al partido contra México durante la Copa Mundial. Esta sugerencia generó una rápida reacción por parte de funcionarios del gobierno británico vinculados al ámbito educativo. Varios de ellos rechazaron categóricamente la propuesta, argumentando la importancia de la asistencia escolar y las responsabilidades académicas de los estudiantes. Consideran que faltar a clases para ver un partido de fútbol no es una justificación válida. La polémica ha desatado un debate sobre el equilibrio entre el deporte, la educación y las prioridades familiares. El gobierno reafirma su compromiso con el cumplimiento de las normas escolares y el aprovechamiento académico de los jóvenes. Se espera que las escuelas mantengan sus políticas de asistencia habituales durante el evento deportivo.