Inglaterra obtuvo el tercer lugar en un emocionante partido contra Francia, marcado por una avalancha de goles que lo convierte en el encuentro por el tercer puesto más prolífico en la historia. Kylian Mbappé anotó, alcanzando los diez goles en el torneo y, temporalmente, la cima de la tabla de goleadores. El partido fue un espectáculo ofensivo para los aficionados de ambos equipos. Aunque no lograron llegar a la final, ambos equipos ofrecieron un encuentro memorable. La victoria consuela a Inglaterra tras su eliminación en semifinales. La actuación de Mbappé fue un punto destacado del partido, consolidando su posición como uno de los jugadores más prometedores del fútbol mundial.