Según Jim Burkhard de S&P Global Commodity Insights, el panorama energético mundial ha cambiado permanentemente tras las recientes crisis. Los países están priorizando la seguridad energética y reevaluando sus estrategias, lo que dificulta un retorno a las condiciones pre-crisis. Esta reevaluación implica una diversificación de fuentes y una mayor inversión en la autonomía energética. La volatilidad del mercado y las tensiones geopolíticas han acelerado esta tendencia. Se espera que las políticas gubernamentales y las decisiones de inversión a largo plazo consoliden este nuevo enfoque. El cambio se manifiesta en la búsqueda de alternativas a los combustibles fósiles y en el fortalecimiento de las cadenas de suministro energético. En definitiva, la crisis ha impulsado una transformación estructural en el sector energético global.
