La creciente popularidad de las bicimotos y scooters eléctricos, conocida como micromovilidad, se enfrenta a un importante desafío: la falta de una regulación legal específica. Esta carencia normativa genera riesgos para la seguridad de los usuarios y de otros actores viales, como peatones y conductores. Ante la ausencia de leyes claras, resulta complicado determinar responsabilidades en caso de accidentes que involucren a estos vehículos. Expertos advierten que es crucial establecer normas que aborden aspectos como la velocidad máxima permitida, las zonas de circulación y el uso de elementos de protección. La legislación actual no está adaptada a estas nuevas formas de movilidad, creando un vacío que debe ser llenado para garantizar la convivencia segura en las ciudades. Esta situación exige una pronta respuesta por parte de las autoridades competentes para proteger a los ciudadanos y fomentar un uso responsable de la micromovilidad.