Un antiguo Primer Subgobernador advierte sobre un crecimiento económico significativo pero desequilibrado entre mediados de la década de 2000 y la crisis de deuda de 2022. Este crecimiento, frecuentemente impulsado por el gasto público en períodos electorales, no se tradujo consistentemente en victorias para el gobierno de turno. De hecho, existe una correlación débil entre el incremento del gasto electoral y los resultados electorales favorables. Dichos “impulsos” de gasto fueron seguidos rápidamente por profundas crisis fiscales y un aumento de la deuda. La situación revela una ineficiencia en la conversión de la inversión pública en apoyo político. Este patrón sugiere que otros factores, además del gasto, influyen decisivamente en las preferencias de los votantes. La advertencia subraya la importancia de una gestión fiscal responsable y sostenible.