El aumento de las temperaturas ha llevado a muchas personas a buscar refugio en los sótanos de sus casas. Marie-Madeleine, de 89 años, y Serge, de 94, son una pareja que ha optado por vivir en el sótano durante la reciente ola de calor. Esta decisión les permite escapar del intenso calor que afecta a la región. El sótano, naturalmente más fresco, se ha convertido en un oasis para la pareja. Su historia destaca la vulnerabilidad de los ancianos frente a las altas temperaturas y la búsqueda de soluciones creativas para sobrellevarlas. La situación refleja una tendencia creciente ante el cambio climático y los veranos cada vez más calurosos.