Tras cuatro años de la política de mano dura del presidente Bukele contra las pandillas, El Salvador experimenta una aparente calma, con comunidades que celebran el fin del control de las maras. Sin embargo, esta tranquilidad coexiste con nuevas preocupaciones. Madres denuncian detenciones arbitrarias de sus hijos sin pruebas concretas, evidenciando violaciones a los derechos humanos. Vecinos expresan temor a criticar abiertamente al gobierno, temiendo represalias. La BBC Brasil documentó testimonios que revelan un panorama complejo donde el alivio inicial se ve ensombrecido por el creciente autoritarismo y la falta de garantías legales. La guerra contra las maras ha transformado la vida en El Salvador, sustituyendo un miedo por otro, según los testimonios recogidos. La situación plantea interrogantes sobre el costo de la seguridad y el futuro de las libertades civiles en el país centroamericano.