Una niña de ocho años, Saga Hellmér, residente en Hammarö, actuó con rapidez y valentía al ayudar a una monitora de un campamento de verano organizado por el municipio. La monitora, Ellen Aurell, sufrió una picadura de avispa y comenzó a tener dificultades para respirar debido a una reacción alérgica. Saga, sin dudarlo, corrió a buscar el autoinyector de epinefrina de la propia niña. La rápida acción de Saga permitió administrar la medicación necesaria a tiempo, estabilizando a la monitora. Aurell ha calificado a Saga como su "pequeña heroína" por su intervención crucial. El incidente destaca la importancia de la preparación ante emergencias alérgicas y la capacidad de respuesta de los niños en situaciones críticas.