Para muchos sobrevivientes bosnios de la guerra de Bosnia y Herzegovina, la festividad musulmana de Eid al-Adha, o Kurban Bajram, reaviva recuerdos dolorosos. Estos recuerdos están ligados a las ejecuciones masivas y la destrucción de hogares ocurridas en junio de 1992, durante el conflicto bélico. La celebración, tradicionalmente un momento de alegría y reflexión, se ve ensombrecida por el trauma del pasado. El festival sirve como un recordatorio anual de las pérdidas sufridas durante la guerra. Las familias afectadas conmemoran a sus seres queridos y reviven el dolor de la violencia. La fecha específica de junio de 1992 es particularmente sensible debido a los eventos ocurridos en ese período. El impacto psicológico de la guerra continúa afectando profundamente a la comunidad bosnia.